Episodio #39 | El paso a paso para mejorar tu relación con la comida

Deja la relación tóxica con la comida.

 

En el episodio pasado hablamos de señales de que tienes una mala relación con la comida.

Lo dije en el episodio pasado y lo repito ahora: Es normal, no hay por qué sentirse mal o culpable (jamás será mi intención que sientas eso) y es totalmente modificable.

Si identificaste que tienes algunas de las señales comentadas en el episodio anterior, te quiero ayudar a mejorarla en 7 pasos.

El tiempo que le tome a cada quien recorrer estos pasos es distinto. No todas tenemos la misma historia de vida, ni con la comida. Así que siéntete tranquila de ir al paso que necesites.

Pero si te recomiendo mucha empatía contigo misma y ser constante. Nada cambia si no se tiene intención, la estrategia y la constancia.

El paso a paso para mejorar tu relación con la comida.

1. Analiza si tienes una mala relación con la comida

Si aún no has escuchado el episodio anterior ahí menciono 27 señales.

Pero básicamente si sientes que la comida es un problema para ti, vives pensando en dieta, crees que la comida es tu enemiga, pero a la vez la amas, comes sólo cosas que te ayuden a perder peso y cuando comes algo fuera de tu «dieta» ó «chatarra» ó «malo» sientes culpa, puedes tener una mala relación con la comida.

No necesariamente a niveles patológicos (que si los tienes quizá sea necesario buscar ayuda), pero si existe una falta de libertad a la hora de elegir alimentos.

2. Estudia el por qué tienes una mala relación con la comida.

No estás sola. La mayoría de las personas (especialmente mujeres) tenemos pensamientos alterados en relación a la comida. Principalmente es ocasionado por la normalización de la cultura de dieta en nuestra sociedad. No te sientas culpable, así hemos nacido la mayoría de las personas.

Desde nuestro entorno familiar, escolar hasta laboral hemos visto y escuchado mensajes que van forjando una relación disruptiva con la comida.

Medios de comunicación, redes sociales, el cine, la tele y entre otros, nos han hecho pensar que es importante y aceptable verse de cierta manera y para obtenerlo hay que estar a dieta.

Y la información médica y de la salud en general se encarga de ligar este mensaje con la salud. Por supuesto me declaro culpable de ser parte de este sistema, que obviamente cuando me di cuenta he dedicado todos mis esfuerzos para modificarlo primero en mi y luego en enseñarlo a otras mujeres.

Pero de nuevo, es importante el por qué tenemos estas ideas al rededor de la comida, la culpa, los deseos de evitar ciertos alimentos para perder peso, que en muchos casos son dietas que prometen resultados fáciles y rápidos.

En el nombre de la búsqueda de la salud hemos normalizado muchas conductas alteradas en relación a la comida. Muchas de ellas evolucionan a trastornos de la conducta alimentaria.

3. Define ¿Cómo quieres sentirte con la comida?

Los alimentos tienen diferentes nutrientes, no son ni buenos ni malos. Los alimentos nutren nuestro cuerpo, lo llenan de energía, provocan placer, evocan memorias, reúnen familias y amigos, son parte de festividades y de culturas, producen experiencias sensoriales, son muestras de afecto y cuidado. Nos dan los bloques para crear vida y salud. Energía en nuestros cuerpos que permite movilidad y facilitan la experimentación del mundo donde vivimos.

Permítete definir qué quieres obtener de la comida, cómo te quieres sentir, qué quieres que haga por tí.

Señales de una buena relación con la comida:

– Respetas las señales de hambre y saciedad de tu cuerpo
– Estás al tanto de las reacciones en tu cuerpo al comer ciertos alimentos
– No excluyes alimentos de tu alimentación, sólo cuando te caen mal o no te apetecen.
– Te das permiso de disfrutar lo que comes
– No justificas tus elecciones de alimentos
– No dejas que otras opiniones dicten lo que debes comer
– Eres consciente de tu nutrición y tu salud
– Comprendes que una alimentación balanceada y consciente incluye alimentos con diferentes valores nutrimentales.
– No te obsesionas con tu peso y tu forma de cuerpo
– Eliges utilizar a la comida como mecanismo de defensa o calmar emociones, de forma ocasional.
– Elijes o prefieres alimentos que te hagan sentir bien
– Sabes que lo más importante no son las calorías que consumes
– No te escondes mientras disfrutas de la comida
– No le huyes a los alimentos por miedo a perder el control

Crea tu propio escenario de cómo te quieres sentir. Yo elijo los anteriores, y constantemente me tengo que recordar el objetivo que busco. Ya que, por años he pensado y sentido diferente.

4. Date permiso incondicional para comer

Al principio se puede sufrir una pérdida, la pérdida de la dieta y la sensación de pérdida de control al darte permiso incondicional para comer.

De pronto te darás cuenta de todo lo que te has negado a comer por miedo a engordar, de las veces que te has privado.

Al principio es normal subir de peso, pero también te darás cuenta que ciertos alimentos que te prohibías comer no son tan deliciosos como recordabas.

Poco a poco te darás cuenta que al tener la libertad de comer algo incondicionalmente tomarás diferentes decisiones y la comida dejará de ser tan atractiva como antes.

Créeme después de comer tanta pizza con libertad no te dan ganas de seguir comiendo y hasta rechazarás aquellas que no disfrutas de verdad.

La tranquilidad de saber que siempre habrá oportunidad para comer pastel, te permite comer lo que realmente tu cuerpo tiene ganas de comer y no tener atracones, ni de pastel ni de otro alimento en particular. Y que por supuesto evitas la culpa posterior al atracón.

Para mi fue claro cuando en las navidades pasadas realmente no tenía hambre y decidí no comer tamales; parecía una oportunidad única porque en otras navidades mi pensamiento era que podía comer tamales sin hambre, al cabo que sería súper «disciplinada» para comer «limpio» a partir del día siguiente. (ya sabes, negociaciones que una hace en su cabeza).

5. Aprende a escuchar a tu cuerpo

Todos nacimos con la habilidad natural de regular nuestra hambre. Si tienes hijos estás familiarizada con el clásico movimiento con su mano alejando el pecho, el biberón o el plato.

Instintivamente dejaremos de comer algo cuando nuestro cuerpo haya llegado a su nivel de plenitud.

Muchas veces esta habilidad o instinto se pierde. Puede ser ocasionado por la educación que recibiste. En donde los padres deciden la cantidad que el hijo come y se les obliga a que se limpie el plato. Como símbolo de obediencia y empatía a los menos afortunados.

Posteriormente como adultos basamos nuestras decisiones en indicaciones y regulaciones externas de cómo, cuándo, cuánto y qué hay que comer.

Ya sea que queremos comer como nuestra amiga para tener su peso, las calorías que indican la app en nuestro celular, la dieta que nos dejó el nutricionista hasta la dieta publicada en la web de las artistas.

Para aprender a escuchar tu cuerpo es importante darte permiso incondicional de comer cuando tienes hambre y dejar de comer cuando estás satisfecha.

Disfrutar de los alimentos, identificar la sensaciones en tu cuerpo, reconocer cómo se siente inmediatamente de que ingiere el alimento y horas después, son formas en las que puedes emplear el escuchar a tu cuerpo.

Es un proceso en el que aprenderás a identificar cuándo tienes hambre y cuándo estás satisfecha. Así como cuáles alimentos o combinación de alimentos de brindan más energía, te facilitan la digestión, Cuáles disfrutas más, qué emociones evocan, qué texturas disfrutas más, etc.

Una forma de poder analizar todo esto es con un journal o diario de alimentos, donde escribirás lo que comes y cómo te sientes al comerlo que tan satisfecha te sientes, etc. Sin tomar en cuenta las calorías que estás consumiendo.

Aquí tienes un diario de alimentos con el que puedes empezar.

6. Disfruta de una variedad de alimentos y aprende a balancearlos

Una alimentación variada tiene el potencial de brindarte una salud óptima. Aquí es donde comienzan los miedos y dudas con alimentación intuitiva.

El objetivo de la alimentación intuitiva y una alimentación consciente no es comer sólo alimentos poco nutritivos, promocionar enfermedades y no cuidar la salud.

Y ese no es el objetivo. El objetivo es tener una buena relación con la comida, buscar una alimentación equilibrada, con el fin de tener un cuerpo, mente y emociones sanas. Desde la perspectiva del autocuidado y no del odio, rechazo a nuestro cuerpo o la restricción.

Es necesario por lo tanto balancear los alimentos y alimentarnos con variedad para evitar enfermedades.

Es importante incluir los diferentes grupos de alimentos, incluir fibra en nuestra alimentación.

Recuerda que una alimentación saludable es el promedio de todo lo que comes no en base a una comida.

Nunca será bueno comer lo mismo de algo por más saludable o nutritivo que sea.

Por ejemplo: Los pepinos son ricos en fibra, vitaminas y agua. Pero jamás será saludable comer sólo eso.

El objetivo será ser flexible.

Buscar comer alimentos integrales, naturales y nutritivos la mayoría de las veces y no estresarnos cuando no se pueda cumplir.

Disfrutar lo más que se pueda nuestros alimentos, pero no sufrir decepción si comemos algo que sólo cumple su misión de alimentarnos.

Escuchar a nuestro cuerpo cuando tiene hambre y dejar de comer cuando está satisfecho pero no sentir culpa cuando no lo logremos.

De nuevo FLEXIBILIDAD, empatía y amor con nosotras y nuestro cuerpo.

Atrévete a ser espontánea con la comida, divertirte y experimentar sabores y texturas nuevas, mientras te sea posible.

Deja las ansiedades y la energía extra al estar sobre-pensando sobre los cambios que tendrá tu cuerpo si comes o no algo.

7. Ten empatía y paciencia contigo misma

Date la oportunidad de ir paso a paso al ritmo que te funcione sólo a ti.

Ten paciencia porque en muchas ocasiones tendrás sentimientos o pensamientos negativos sobre tu cuerpo o la comida.

No busques ser perfecta, amarte y amar tu cuerpo no significa que debas amar todo de tu cuerpo y que no quieras cambiar nunca nada.

Estoy segura que amas a tu mejor amiga o a tu pareja y segura estoy también que hay aspectos de ellos que no te agradan, inclusive hay días que no puedes convivir con ellos.

No tiene nada de malo cuidar de tu cuerpo y tu físico cuidando lo que comes, pero no es saludable ni física, mental o emocionalmente estresarte todo el tiempo por la comida.

Conclusiones

Recuerda la parte de FLEXIBILIDAD, esto te dará más oportunidades de disfrutar el momento y de la convivencia con otras personas.

Tu como emprendedora tienes una misión en esta vida, claro que es importante que tengas salud, pero es más importante que tengas paz mental y que disfrutes de la vida.

 

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